HUESCA/ MADRID.- Igor Martín, de 31 años de edad, fue detenido en Jaca por la tarde, y los miembros de la investigación estuvieron hasta las doce de la noche registrando un domicilio en la capital jacetana, situado en la urbanización Capitiellos, en las afueras de Jaca, en concreto cerca de la conocida como rotonda de Barós, en la que confluyen la carretera que va a esta localidad y la carretera N-330. El hecho de que esté lejos del casco urbano hizo que el despliegue no causara gran expectación en la localidad.
Durante la inspección del piso, un ático localizado en la calle Antonio Beltrán, en el tercer bloque de los cinco de que consta la urbanización, todos los vecinos que accedían o salían tuvieron que identificarse. Al parecer, es la primera vez que la Ertzaintza realiza un registro en colaboración con la Policía Nacional fuera del País Vasco.
A estos dos nuevos detenidos se les acusa de realizar labores de colaboración con el grupo desarticulado la semana pasada.
Según precisaron estas mismas fuentes, ambos son vecinos de la localidad vizcaína de Ondarroa, al igual que cinco de los siete arrestados a lo largo de la pasada semana en el marco de esta operación que ya asciende a nueve detenciones. Siete de ellos ya se encuentran en prisión incondicional por orden del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco.
Encabezados por Ibon Iparraguirre Burgoa, todos ellos conformaban un "talde" cuya función era de la prestar apoyo a "comandos" de ETA de mayor envergadura. Se les relaciona a algunos de ellos de manera directa con un atentado con explosivos perpetrado contra maquinaria de las obras del Tren de Alta Velocidad, la voladura de un repetidor en Azpeitia (Guipúzcoa) y un atentado con coche bomba en la comisaría de la Ertzaintza de Ondarroa el 21 septiembre de 2008. Además se les acusa de otra acción que tuvo lugar el 20 de abril de 2008, cuando los miembros de este grupo colocaron un artefacto de tres kilos de explosivo en la casa de pueblo de Elgoibar (Guipúzcoa). También se les relaciona con el ataque a dos excavadoras de las obras del TAV en Hernani (Guipúzcoa) en la madrugada del 12 de mayo de 2008.
Igor Martín Miño fue arrestado en su domicilio de Jaca. La otra persona detenida es su compañera, Olaitz Lema Zabala, de 27 años de edad, arrestada por la Ertzaintza cuando salía de su trabajo en un polígono industrial de Ondarroa. Ambos arrestos se practicaron de forma simultánea durante la tarde de ayer.
Los dos detenidos fueron trasladados a dependencias policiales para la instrucción de las correspondientes diligencias y su posterior puesta a disposición de la Audiencia Nacional.
Igor Martín Miño se encontraba solo en el momento del arresto y no opuso resistencia a la operación policial, según informó la agencia de noticias Europa Press. Agentes de los Grupos de Operaciones Especiales (GOE) del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) dependientes de la Jefatura Superior de Aragón fueron los que entraron en el piso en el que se encontraba Igor Martín.
Éste se identificó como miembro de la banda armada y en el momento de ser arrestado por los agentes no portaba arma de fuego alguna. No residía de forma permanente en Jaca y se limitaba a pasar algún fin de semana en la ciudad. Un seguimiento policial llevó a las Fuerzas de Seguridad a identificar el piso en el que fue arrestado.
COLABORADORES DE INFRAESTRUCTURA
Aunque la investigación sigue abierta, fuentes de la lucha antiterrorista explicaron a DIARIO DEL ALTOARAGÓN que este tipo de colaboradores es denominado "de infraestructuras", es decir, los que facilitan los medios para que los comandos operativos cometan los atentados. Cabe recordar que el de la comisaría de la Ertzaintza de Ondarroa no registró víctimas mortales gracias a que los agentes salieron rápidamente de las dependencias por la parte trasera cuando eran provocados para que salieran en dirección al coche-bomba.
Los responsables de infraestructuras, en muchos de los casos del entorno social de los responsables de los comandos que son captados cuando los miembros de éstos se constituyen en grupo operativo, se encargan de buscar apoyo en viviendas, en coches y también en otra serie de actividades, como son los desplazamientos y las tareas de seguimiento de potenciales objetivos. Son también los terroristas que planifican en su labor de vigilancia y de estudio del terreno la forma de la huida y también los accesos hacia los objetivos.
Los colaboradores de infraestructuras están permanentemente a disposición de los comandos, de tal manera que estos son los que determinan los ritmos y las labores que han de desarrollar para facilitarles su acción operativa.
DEBATE INTERNO
En estos momentos, tal y como vienen informando los medios de comunicación en las últimas semanas, se está desarrollando un intenso debate interno dentro de la organización terrorista ETA. Aunque las informaciones apuntan hacia una mayoría de etarras que apuestan por la vía "política" (en buena medida presos con largas condenas que se suman a la necesidad de las organizaciones de apoyo de obtener financiación mediante la irrupción en las administraciones), las mismas fuentes de la lucha antiterrorista aseguran que "un 40 por ciento de la línea dura, que puede ser aproximadamente la proporción, es un porcentaje muy elevado y hace muy complicado tanto el abandono de las armas como el debate interno de la organización".
En cualquier caso, sí parece evidenciarse una menor actividad en algunos escenarios que en los años precedentes habían sido especialmente virulentos, como la lucha callejera en las principales ciudades del País Vasco.
Las fuerzas de seguridad, de cualquier modo, permanecen en alerta ante cualquier atisbo de acción de la banda terrorista ETA, como recalcaba hace unas semanas el ministro del Interior. La constatación de las dificultades financieras de la organización terrorista provoca la lógica atención para evitar que se cometa cualquiera de las modalidades de terror que ha desarrollado ETA en los últimos cuarenta años
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