Joaquín Sabina arranca esta noche en el Multiusos Sánchez Paraíso de la capital salmantina su gira «Vinagre y Rosas», la última de su carrera en la que actuará en grandes espacios, ya que una vez concluya el centenar de conciertos programados piensa deleitar al público en teatros o clubes más reducidos.
Pocas horas antes de iniciar este nuevo periplo profesional, el cantautor de Úbeda aseguró ayer que tenía la sensación de estar «en el corredor de la muerte». Pese a llevar más de dos décadas en el mundo de la canción y a los centenares de conciertos que ha protagonizado, el artista asegura que aún se hacen presentes los nervios de un arranque «pero eso da adrenalina, y es bueno», matizó.
Además de la respuesta del público salmantino, que agotó en cinco horas las entradas del primer concierto, por lo que dará dos. Para este concierto, se tomará la licencia de incluir seis o siete temas de su nuevo disco, «canciones nuevecitas, y como casi nadie se las sabe, pues será un lujo poder cantar sólo






No hay comentarios:
Publicar un comentario